jueves, 12 de noviembre de 2015

Diario de un comprador: ¿y si los sueños se cumplen?


Sé que puedo hacer mejor las cosas, o mejor dicho, de forma diferente. Pero yo solo… casi imposible.

En cada comité, en cada evaluación, en cada definición de objetivos, me exigen ahorrar. Pero el que da la cara frente a los proveedores soy yo. Y ya no sé cómo pedirles que me bajen el precio. Me encantaría contentar a todos, que mis jefes vieran ahorros y que mis proveedores no se enfadaran cada vez que los llamo. Sé que les interesa trabajar con nosotros pero siempre les hago  pasar un mal rato. Y al fin y al cabo, tenemos que cuidarlos, que nuestro negocio no sería posible sin ellos.

Siempre me piden mejores resultados. Ni que fuera tan fácil analizar tanta oferta. Si a veces he tenido 5.000 precios, qué digo! hasta 42.000 precios. 
Y con tantas variables que hay que tener en cuenta... y encima atenderlos a todos, dedicarles tiempo. Se creen que exagero pero esto es imposible de gestionar.

Me encantaría contarle a los proveedores lo que yo necesito y que ellos me dijeran en qué parte me pueden ayudar, en vez de exigirles yo en qué deben colaborar conmigo. Seguro que ellos lo agradecen, seguro que me aportan más valor, seguro que ya no se enfadan cuando los llamo y me convierto en cliente preferente. Y encima… estoy convencido de que así se puede ahorrar.

Sólo me falta encontrar alguna herramienta tecnológica que me facilite los análisis de los diferentes posibilidades de adjudicación, que me cuantifique cada una de las decisiones que tomo y que me agilice la relación con los proveedores durante la licitación. He leído que eso ya existe y estoy seguro de que no cuesta tanto.

En la siguiente entrada, (Diario de un comprador: y mi sueño…¡se cumplió!), explicamos la solución a los problemas que traen de cabeza a los compradores cada día.

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