miércoles, 16 de abril de 2014

El camino hacia la Excelencia comienza con el CAMBIO

El camino hacia la excelencia está lleno de retos: estructura organizativa, tecnología, procesos de negocio, talento, resultados, etc. Los retos son la norma del camino, como lo es el cambio. Sin embargo, el cambio es el requisito más ignorado en este camino. Cambiar el modo de pensar y el modo en el que afrontar los retos es lo que hace el camino más divertido. Permanecer centrado en los éxitos y en los buenos resultados esperados frente a la lucha y rutina de las tareas diarias hará que tu equipo se convierta en un equipo ganador. La actitud lo es todo, como dijo Jeffe Keller en su libro titulado de la misma manera. Cambiar de actitud puede reportar mejores resultados a tu negocio y a ti.

Toma el ejemplo de María, Indirect Procurement Director de una compañía del sector CPG. Ella mira el gasto como información que le dice los tipos de gasto y proveedores que ella y su equipo tiene que gestionar. Ella lo utiliza como guía para ver en qué parte del camino se encuentra su equipo y qué áreas deben ser dirigidas: negociaciones, contratos, supplier relationship management, gestión del gasto, etc. Utiliza esta herramienta para ver qué se está gestionando frente a lo que no se está gestionando y con ello consigue ideas de los pasos a seguir. La información le permite a María ver las oportunidades y pensar y liderar a su equipo con la dirección y el camino hacia el éxito.

Compara a María con Pedro. Pedro es el Procurement VP de una compañía de alimentación. Él ya sabe cuánto gasta y lo que cada una de sus tiendas necesita para seguir con el negocio, pero no tiene tiempo de entender qué gasto queda fuera de su campo de visión. Pedro está demasiado ocupado siendo un héroe y apagando fuegos. Él y su equipo van de categoría en categoría obteniendo ahorros cuando un cliente interno en Calidad, Financiero, Marketing, IT u Operaciones necesitan negociar algo, encontrar un recurso alternativo o el trabajo se les va de las manos. Pedro no dispone de tiempo para parar, analizar y planificar los próximos movimientos de su equipo, incluso no se da cuenta de que hay una mejor manera de organizar su departamento.

María toma tiempo para pensar, analizar y planificar su estrategia. Pedro gasta su tiempo corriendo, reaccionando y trabajando sin parar. Tomar tiempo es lo opuesto de gastar el tiempo, ambos cuestan a la organización la misma cantidad de dinero, pero solo uno de ellos “gasta sabiamente al mismo tiempo que ofrece un resultado valioso para la organización”

En tu día a día ¿actúas como María o como Pedro?
 

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